0:00Me llamó un sicario. No sé por qué nunca tengo frases normales para empezar. Me llamó un sicario, no uno cualquiera. Era el gatillero principal de alias Fito, el más conocido, el más conocido de los narcotraficantes del Ecuador, hoy preso en los Estados Unidos. A este gatillero lo llamaban la muerte. me llamó mientras yo cocinaba una pasta matriciana un domingo cualquiera todavía de verano, porque tuve la estúpida idea de hacer público mi número de WhatsApp en todas mis redes y entonces la gente me manda mensajitos y le llego un mensajito con mi número y la gente muy
0:40amable me devuelve saludos o historias o o denuncias o lo que quiera. Y la verdad es que las cosas han salido un poco de control, pero como saben, yo soy adicto a las historias porque dejé mi adicción al cigarrillo, así que escucho más de las que debo. Entonces, desde una cárcel de México me ha llamado la muerte. Una de las primeras cosas que me interesa saber cuando cuando converso con una fuente de estos mundos es saber quién es o qué ha hecho antes de saber por qué me llama. Y la muerte,
1:17como pueden suponer ustedes, es un tipo malo que ha causado pues muerte, porque si no lo llamarían alias la vida. Ha matado tanto que dejó de tatuarse a sus víctimas tras el número 72. tiene 72 pequeños tatuajes, 72 pequeñas cruces y es un dato que le saco en peellones y confiesa casi en voz baja con la mandíbula entrecerrada como si le diera vergüenza contarlo. La primera vez fue hace mucho, muchísimo. Nació y creció en la 17 y Gómez Rendón en el suroeste de Guayaquil. Y como todo criminal, antes de serlo fue tan solo un niño.
2:00Porque hay un momento en el que incluso el más malo, el más terrible de los criminales fue un niño que jugaba la pelota y punto. Y claro que atrevido como soy, yo le pregunto si él cuando niño fue malo, es decir, si fue siempre malo, es decir, si cuando niño él sentía que había nacido para hacer daño a otros. Y él se queda se queda como pensando al otro lado de la línea mientras la món me alcanza la panceta en la cocina de la casa, donde esa tarde almozaremos juntos escuchando la entrevista en altavoz.
2:37Y me dice que la primera vez fue a los 9. La primera vez que que mataste a los nueve. Sí, sí. Me dice a los nueve. Mira, él tenía cinco la primera vez que descubrió que le hacían bullying, dice, "Ahora le llaman bullying." Eh, pero en esa época eh a él lo molestaban. A mí esto me suena como una historia boba, ¿no? Como un cuento bobo para justificarse, porque yo soy así de prejuicioso, porque enseguida volteo los ojos y los dejo en blanco como si todavía fuera adolescente y la Moni me hace mordisquetas y me pide
3:14que preste atención. Pedir es una forma orgullosa de decir que me lo ordena porque porque este diálogo alcanza cada vez más gente y yo me vuelvo cada vez más poderoso. ¿Qué te hacían? La pregunto, "¿Me robaban la comida", me dice. Y la voz alcanza un timbre en el que uno podría suponer está por quebrarse. La voz de un tipo que se ha cargado más de 72 personas y que ha dejado a niños huérfanos y esposas viudas y padres sin hijos. Cosa curiosa que no hayamos inventado una palabra para los padres que pierden a
3:50los hijos, por lo que Piedad Bonet lo ha llamado lo que no tiene nombre. El tipo que ha hecho todo eso recuerda todavía grande y preso y tantos años después a los dos que le robaban la comida y siente algo. ¿Qué es eso algo que siente? Tristeza, pena, rabia, ira, remordimiento. Yo no lo sé. Tampoco me atrevo a preguntárselo. Cada mañana, aprovechando que era pequeño y menudo y falto de fuerzas, dos muchachos de pelo muy corto le robaban el pan o lo que fuera que mamá la había empacado y lo golpeaban. Y él pasaba el día
4:27retorciéndose de hambre y llorando y pensando en los dos que chiquillos como él le habían arrebatado su pan o lo que fuera. Por eso, cuando tres o cu años después, más tarde, el tendero del barrio sospechó que esos dos habían sido los ladrones que el día anterior le habían robado su hija, que hacía las veces de tender a sustituta. Anunció a los cinco o seis muchachos presentes que quien le pegara un tiro a ese par ganaría $0, 20 por cada uno. Él fue el primero en pararse. Los más grandes se rieron de él.
5:05Pero él, que todavía no era la muerte, se abalanzó sobre la pistola y salió despavorido en su bicicleta vieja y dio vueltas al barrio hasta que los vio a una cuadra de distancia. Y entonces dice, "En su mirada no había ya un niño de 9 años. Era como si se me hubiera metido el [ __ ] como si yo mismo lo fuera, me dice, porque no pensó, ni tuvo miedo, ni calculó el escape, sino que empuñó bien al revólver y cuando estuvo suficientemente cerca de ellos, sin llamar su atención, sin dudar siquiera,
5:44detonó y la bala entró en el primero por la cabeza. Y la bala entró en el segundo por la espalda. Y ninguno de los dos vio quién apagaba sus luces para siempre. Ninguno fue capaz de mirarlo y decir, "¡Mierda, el de los panes!" Ninguno dijo nada, él tampoco. Él se quedó allí mirando la sangre escarlata a correr por debajo de los cuerpos. La Món y yo estamos impertérritos. rayando el pecorino romano sobre nuestra pasta en silencio. Mudos. Casi queremos tomarnos de las manos. Nuestra hija del medio mía, tiene 9 años.
6:36Hay unos segundos, unos muchos segundos de silencio. Los periodistas chicos, los periodistas malos, los hay por montones, odian el silencio y lo interrumpen constantemente con sus diatribas y palabras sin sentido y los atropellan y estropean con las palabras. Pero el amor y yo nos quedamos en silencio porque simplemente no hay que decir ante un asesino múltiple que mató por primera vez a los 9 años porque le robaban la comida en la escuela. ¿Lo hace eso menos malo? No revive a los padres, a los esposos, a los hijos asesinados. No le da consuelo a las
7:12víctimas, no y no nunca. Pero la historia nos nos increpa a nosotros, a los que siempre estamos moralmente por encima. Y hay un montón de preguntas en ese silencio que hacemos la Mona y yo que empiezan a surgir. Uno uno se pregunta, ¿qué le hubiera pasado la muerte si hubiera crecido como hoy lo hacen mis hijas? aquí en Canadá. Y si un sistema público lo hubiera ropado y si el launch se lo robara a nadie, porque hay launch incluso para el que no tiene cómo llevarlo desde casa. Y si el sistema hubiera identificado a los
7:48agresores y los hubiera aislado? ¿Y si el adulto de la tienda no arreglara el robo por sus propias manos, sino que llamara a la policía? ¿Y si no fuera tan fácil tener armas? ¿Y si la justicia tuviera tiempo para cosas menores y no costar un ojo de la cara en sobornos? y medio año de santa paciencia. A ver si es que algún día. Pero la muerte no creció en Ecuador, creció no creció en Canadá, creció en Ecuador, que soy el país más violento del mundo o casi, porque muchos chicos como él han
8:18crecido en estas condiciones. ¿Qué hiciste entonces?, le preguntó por fin rompiendo el silencio. Nada, siguió en bici toda la tarde, lejos, muy lejos, sin plan alguno, hasta que se hizo de noche y no sabía dónde estaba. Tenía miedo de ir a prisión porque en la prisión decía, había gente mala, gente como él, pienso yo, gente que hizo lo que él pienso yo, pero él todavía no se reconocía como tal, no se reconocía como malo. Es curioso que la gente que hace el mal tarda siempre más en saber qué es lo que hace.
8:54Él sabía que había hecho el mal, pero pero no sabía que se había convertido en malo. A los 9 años tenía muy poco que hacer. Con esfuerzo llegó hasta la casa de una tía y se escondió allí durante meses tras confesar que había matado tiros a unos niños como él. No le pregunto por la reacción de su tía ni por la reacción de su madre. Le pregunto en cambio, eso sí, por el dinero. Le pregunto si fue a cobrarlo los $40. 20 por cada uno. Él dice que no, que no los cobró nunca y
9:29que sería lo único que no cobraría, porque aunque tenía 9 años, ya no llevaba nombres, sino alias. Su alias lo cogió él, era la muerte. Así se inscribió después en la escuela de sicarios. Así se presentó después muerto de miedo en la videollamada con el viejo, que es como él llama Adolfo Mesías Alefito. Pero todo eso será otra historia porque me he pasado de tiempo. Cuando Fito pedía tu cabeza, ordenaba que te llamaran. Como sabes, si sigues este diario, eh, yo comencé a contarte ayer la primera parte de una serie de historias que te
10:10contaré sobre una llamada que me hiciera alias la muerte. Uno de los sicarios de Adolfo Masías, el más célebre de los narcos ecuatorianos que está preso hoy en una prisión federal americana luego de su extradición. La muerte que tiene voz de preso también la voz de preso es rasposa y llena de alaracas. Me llamó hace unos meses desde una prisión en México porque tenía urgencia de contarme su historia. Pero en lugar de escucharlo parlotear sin rumbo, yo lo interrumpo y le pregunto, "¿Cómo lo haces? ¿Qué me dice él? ¿Cómo lo hubieras hecho si te hubieran
10:49dado mi nombre? le pongo y el juego le gusta y él se ríe cínico como quien disfruta de su trabajo. Como cuando le pides a tu amigo informático que te describa cómo se hackea y te lo cuenta con algo de orgullo, pero en lugar de un bonito código, hay detrás una desagradable historia que terminará con un niño huérfano. A ti me pregunta e imagina. Yo por ti lo que pediría es tu nombre completo. Eso es todo lo que necesitaría. Y entonces elabora en sí mismado pensando Meditabundo en un monólogo largo que durará 26 27 minutos y que me
11:32pone a mí como blanco de la situación imaginaria. Es curioso porque en al menos dos oportunidades de las que nos consta, al menos, alguien nos estudió a la Moni y a mí para matarnos por el delito de hacer periodismo, pero eso es otra historia con la que no pienso aburrirlos hoy. Así que vuelvo. Con el nombre completo, la muerte, buscará tu carro, una placa asociada a tu nombre, una multa o una empresa a tu nombre que a su vez tenga un carro, que a su vez tenga una dirección. Buscará como si fuera un
12:03investigador, pero es en realidad un sicario por si alguien ha estado despistado hasta este momento. Con el carro vendrá siempre una dirección que luego corroborarán con la planilla del agua o de la luz o del teléfono, pero indefectiblemente algún servicio aparecerá tu nombre y entregará una dirección. Por eso entiendes ahora por qué los narcos pelean tanto por poner gente en CENEL, la empresa pública de electricidad o en las empresas municipales de agua. ¿Por qué controlan tanto los municipios? ¿Por qué le dan tanta plata a los alcaldes y a los aspirantes alcaldes para precisamente
12:40controlar el tránsito o el agua? ¿O por qué se esfuerzan por mandar a muchachitos a las operadoras telefónicas que luego van ascendiendo en el escalafón y tienen cada vez más acceso a nuestra información? Porque una llamada les da acceso a tus datos, a tu posición específica. Si fueras un objetivo de alto valor, un tipo por el que se cobran decenas o incluso cientos de miles de dólares, llamarían a los contactos del EC911 que se usan solo en ocasiones especiales. Es decir, te harían una llamada y luego le pedirían a la ECU911 que viera la
13:18celda en la que te conectas. Así lo hicieron, por ejemplo, con Fernando Villavicencio, el candidato presidencial ecuatoriano asesinado. Con eso, dice la muerte, buscará enseguida en redes datos de la familia que siempre están en Facebook o en Instagram, en el de alguien, aunque no sea el de la víctima. Estará en el perfil coqueto de la esposa que sube fotos galanteándose o en las stories vanidosas de los hijos que suben fotos para ver que levantan, o en la motiva foto de la tía el día del bautizo, que etiqueta a toda la familia y muestra
13:51incluso la casa. No los voy a matar, me dice la muerte. Con eso yo te voy a huevar. Parte fundamental de su repugnante oficio es el miedo. El miedo precede a la muerte. Una muerte sin miedo es una oportunidad perdida para las mafias. Porque las mafias no viven de la muerte, viven del miedo del que tenemos los vivos, los que quedamos, que prendemos la tele y vemos la noticia del asesinato del día, que ya forma parte del paisaje, de una persona que no ha visto el riesgo de morir hasta que ha muerto.
14:29Porque nadie sabe lo que es el miedo hasta que alguien te dice que tus hijos están en peligros de muerte. Porque la muerte propia no es sino una certeza que uno intenta postergar. Pero la muerte de un hijo, la muerte de un hijo es algo que uno está dispuesto a evitar entregando la vida propia. Por eso es que duele tanto. Por eso, repito, duele aunque se nos haya hecho parte del paisaje. Tan parte del paisaje es que en la costa ecuatoriana una muerte en un barrio ya no da miedo si no fue en tu cuadra. Es
15:06decir, para que el cadáver te asuste tienes que verlo al salir de casa. La muerte se empeña en dibujar el detalle. Imagina que vivo en Sau 5, un sector popular de Guayaquil. me dice que va a seguirme al salir de la casa hasta el trabajo. Eh, imagina que trabajo en el Mall del Sol, un centro comercial, y que calcula que los 20 minutos que hago atravesando sauces y guayacanes hasta llegar a la Vida Orellana, los hace detrás mío siguiéndome. Y dice que como todo el mundo cojo siempre la misma ruta,
15:42siempre la misma hora para ir a casa, que la gente es perezosa y hace el trabajo fácil. No es cierto en mi caso, porque yo yo bueno, yo viví con escolta 5 años y el trayecto de 20 minutos a mi casa tomaba hora 20 por la cantidad de vueltas que teníamos que dar porque nunca volvíamos a casa por el mismo lado. Pero él no lo sabe y me parece una muestra de megalomanía interrumpirlo para hablar de mí cuando estamos hablando de él. Así que dejo de interrumpirlos a ustedes para escuchar de mí cuando quieren
16:14escuchar de él. También seguirán a tu esposa o como la muerte la llama tu ñora. Irán a su trabajo y de vuelta a su casa y tomarán el detalle de las calles donde para, donde hay tráfico, donde un semáforo rojo regala los segundos suficientes, los segundos necesarios. seguirán al expreso escolar de tus hijos y los tiempos y las rutas, porque dice la muerte, la mayoría los pone en expreso escolar y los expresos hacen todo lo mismo. Los esperan en mitad de la calle a plena luz del día y pitan y
16:49entonces saben cuando alguien pita fuera de la casa que es el expreso del hijo del que buscas. Y mientras hacen todo esto, me dice la muerte, grabará videos, alzará su teléfono y grabará videos mencionando tu nombre, el de la futura víctima, una y otra vez diciendo cosas como, "Anderson, son las 9 de la mañana del 28 de octubre y esa que está allí es tu hija subiendo el expresso." No usen siempre estos videos, pero si la organización declinara de matarte, si cambiaran si cambiaran de de intenciones, de pretensiones, entonces podrían usar esos videos. Es la
17:34forma como se baja la moral de los policías honestos o de los agentes de tránsito que no se dejan corromper, mostrándole los videos de los hijos y las esposas como posibles víctimas. La muerte dice que se tomará 17 o 18 días estudiando, estudiando a la víctima que la estudiará, como dicen, más que a la baldor. Y si por obra y gracia del Señor la víctima lo percibiera, si como tantas veces nos pasó al amón y a mí el sexto sentido de mi esposa emitieron alerta y miráramos nerviosos al carro que nos
18:11seguía, entonces él abortaría. Él dejaría la misión y mandaría al día siguiente a dos o tres y entonces se irían relevando por tramos, por trayectos, para que cuando mires atrás sea otro el que te siga. Pero por si acaso, dice la muerte, la avisarían a Fito y Fito, como todo gran capo ecuatoriano, tiene control de la policía nacional. Entonces directamente llamarían al policía de mi zona y cuando nervioso yo fuera hasta el policía de mi zona, este ya habría recibido la orden de las mafias de calmarme, de desaconsejarme una denuncia
18:56porque no va a cambiar nada, porque toma mucho tiempo, porque a la final no se llega a ningún lado, de pedirme que cambie de carro y de entregarle la información del nuevo carro a mis propios verdugos, a los asesinos que mantienen a ese policía. sueldo. Y en el momento en el que la muerte sienta que tiene el control de todo, va a tomar el celular, va a meter un desechable y va a escribir, "Anderson, contesta, es urgente. A lo mejor yo no respondo y la verdad es que no respondería. Entonces volvería. Anderson
19:30contesta urgente y si lo bloqueo, que seguramente es lo que haría, compraría otro chip. Anderson contestas urgente. Y otro, Anderson contestas urgente. Y otro, Anderson contesta, urgente. Hasta que contesto y en lugar de aló, escucho escucho la muerte. Yo quería que ustedes escuchen aunque sea un pedacito, porque es exactamente lo que decenas de personas escucharon antes de que no volvieran a escuchar nada, nunca más. Le pido a la muerte que recree esa llamada, la llamada que las víctimas de alias Fito recibían antes del disparo y que nunca antes alguien ha escuchado y
20:18que me permito compartir hoy con ustedes. Y lo primero que voy a escuchar no me cuelga donde me cuelga vale ver. Entonces, tengo ubicado a tu mujer y tengo ubicado tu hijo. Te voy a porque esto, esto, esto y esto. El momento que estoy diciendo eso, estoy tan cerca de ti que no te vuelves. el mismo día, ese mismo momento, cuando te estoy haciendo esa llamada que ya me contestaste, ya estoy cerca como entera, ya estoy atrás y te cuidaste casi me con la nuca. ¿Por qué? Porque salía mal. Yo lo estoy
21:06grabando. El señor se dio que sí lo hice como él me dijo, para que no haya detalle de que no que no más fuiste a lo loco y lo quebraste y valió. Es un protocolo que hay que seguir como lo pide el cliente. Como lo pide el cliente, ¿no? Después de tantos años en este oficio escuchando las más absurdas historias o no pierdo la capacidad de asombro, cuando escucho una de estas llamadas movido por la adicción a las historias que, como les he confesado, ha reemplazado mi adicción al cigarrillo que dejé hace más de un
21:45año cuando llegué a Canadá buscando salvar la vida de mi familia y la vida misma. Me pregunto si resultarían creíbles estas historias en una novela. Y la verdad es que no. Es que si un novelista cuenta esto, parece una soberana estupidez porque nos resentimos y nos resistimos a ver que la ficción en realidad es una mala copia de la realidad. Y si yo salgo hoy a la reunión de escritores de PEN Canadá, con quienes Laamón y yo compartimos escritos, la mayoría de ellos me miraría con desconfianza diciendo que mi texto de
22:19ficción parece poco creíble y yo les diría que no es ficción, sino que es no ficción. Y entonces sus cabezas canadienses entrarían en un loop infinito de preguntas que no sabrían ni podrían responder nunca porque nunca han vivido, porque nunca vivirán esta realidad que es la de todos los días del país de donde vengo. Pero no me desvío la llamada. Yo le pregunto mucho a la muerte sobre la llamada, porque Fito, dice, "La muerte, pedía siempre que la hicieran para que nunca te quedaran dudas de quién y por qué. Ordenó que entrara en tu cuerpo una bala
22:59que acabaría con todo para siempre." Dice la muerte que él lo escuchó todo. Escuchó por qué a mí. Escuchó cuánto te pagan. Escucho ofertas de doblar el precio, de triplicar el precio. Escucho llantos. Escuchó pocos silencios, pero los hubo. Escuchó escuchó gases, pedos, ruidos escatológicos que le daban sentido a la expresión cagarse de miedo. Escuchó rezos, pero sobre todo, recuerda la muerte, escuchó la misma pregunta una y otra y otra vez. ¿Quién te contrató? Me parece claro, intrigante que uno quiera saber quién antes de irse, que uno quiera morirse con la verdad.
23:51Yo quiero saber tanto antes de irme, que estuve a punto de irme por saber tanto. Y allí con la Moni petrificada hablándome en mudo, como hacen las esposas cuando creen que las comprendemos, eh, con unos gestos que en realidad solo entienden sus mejores amigas. Se me ocurre preguntarle cómo fue que llegó hasta Fito, pero la historia es larga, así que mañana hay parte tres. Antes de ser el sicario de Fito, fue simplemente un estudiante, solo que en lugar de ir a la escuela, fue a la escuela de sicarios. Si sigues mi diario sabes que esta es la
24:28tercera parte de la historia de alias la muerte, que me llamó desde una cárcel en México para contar su historia, la del niño llorón, que terminó un día apagando la vida de otros dos. y luego se convirtió en sicario para el más célebre narcotraficante ecuatoriano. Tú no puedes escoger la escuela de sicarios. La escuela de sicarios es la que te escoges a ti por los días en los que la muerte fue escogido, por los días en los que sucede esta historia que les cuento. Él no era sino un muchacho que
24:57intentaba olvidar el trauma de haber asesinado a dos inocentes, eh, que no habían hecho sino hacerle bullying. Es decir, eran tres muchachos víctimas en realidad. Y solo que uno de ellos escogió el camino de utilizar una pistola. Se escondía la muerte detrás del disfraz de comerciante y vendía zapatillas, me dice. Había tenido que mudarse a un sector que le resultaba ajeno, bastión popular, que ya por esas épocas estaba en manos de un líder que ahora te sonará, pero entonces era un líder criminal de poca monta y su nombre tardaría años en llegar a la primera
25:33plana. El que dominaba Bastión Popular por aquel entonces es el mismo que ahora, alias Fede. Fue el cuñado de alias Fed el que indagó en la vida detrás de la muerte y tras enterarse que había matado cuando chico dijo que quería presentarle a alguien. Ese alguien era Fito, entonces número dos de los choneros detrás de Rasquiña. Insistieron en hacer una videollamada que era como a Fito le gustaban las comunicaciones y la muerte que todavía no era alias la muerte sino un muchacho escondido después de haber cometido un doble homicidio. Y él que no le tenía miedo a nada, me
26:12confiesa tuvo un temor casi irreverencial. Él lo expresa de otra forma. dice, "Una cosa es hablar del [ __ ] y otra es mirarlo a los ojos." Está lleno de frases y de dichos populares y se esfuerza incluso por buscar palabras grandilocuentes cuando me habla, como si quisiera entrar en papel. busca, por ejemplo, la palabra aberrante, no está seguro de si usarla para describir aberrante o si usarla como sustantivo aberración y duda. Así creo que que se dice, ¿no? Me pregunta, pero yo yo tengo por costumbre no corregir el lenguaje de nadie, salvo
26:51el de mis hijas y y me quedo mudo. Entonces él siente un poco de vergüenza de no saber si utilizar aberrante, de si es correcta la palabra, de si quiere decir exactamente lo que quiere decir y pierde la paciencia y me dice rápidamente, "Ya, pues hizo una huevada que no me gustó." Esa es el empate de la acepción de aberrante que está buscando, la de un acto depravado, censurable o conable. La muerte narra su videollamada con Fito en sus propias palabras y yo creo que él lo expresa mejor de lo que yo podría
27:26hacerlo. Escuchen. Me dice, "Mira niño, te voy a mandar una escuela de", me dice, "para que vayas a trabajar para el viejo." Y yo le digo, "Pero, ¿cómo así? ¿Por qué?" No quiero problemas, no quiero [ __ ] Me dijo, "Loco, sí", me dice, "Métete con hermano", me dice, "yo yo te y me lo puse en videollamad. Est nervioso me puse Yo tan nervioso me puse la que tal matado. Sí, le digo, pero no por todo lo reclutaron y lo enviaron a la escuela de sicarios. Así fue como terminó en Sucumbíos. La escuela de sicarios en
28:22Sucumbíos está dirigida por alias Lalo, que está repleta de militares. Durante un mes y medio, los militares, activos y pasivos, los mismos que juraron defender el suelo patrio, entrenaron a narcotraficantes y aspirantes para acabar con la vida, principalmente de ecuatorianos inocentes. Esa debe ser la fotografía más degradante de nuestro propio reflejo y sociedad, ¿no? Que aquellos llamados a defendernos sean aquellos que entrenan a los llamados a matarnos. La muerte no da mucho detalle de su paso por la escuela. Me dice que los adoctrinaban, que les aseguraban que eran parte de una guerrilla, que quería
29:08la liberación del Ecuador y que aquellos a los que enfrentaban eran los degenerados que tenían al país sumido en la violencia. Y yo le pregunto si él se creyó eso, pero en realidad me achico. Me achico porque lo que quiero preguntarle es si es tan cojudo como para haberse creído eso. Eso quiero preguntárselo con todas sus letras, en ese tono incluso. Pero incluso yo en algún momento me achico y me parece imprudente usar esas palabras. Vamos, es una estupidez, o al menos a mí me lo parece, una estupidez que alguien
29:40pueda creerse eso, que lo entrenan para ser sicario y crea que está entrenando para ser guerrillero. Pero entonces recuerdo que yo a los 15 también creía en el socialismo y creo que cada uno puede creer la idiotez que quiera en la adolescencia. Total, algún día se cura. Yo lo pregunto por lo más difícil que vivió en la escuela de Sicario. ¿Cuál era la prueba más difícil? le dije. Y él que habla hasta por los codos, entonces hace silencio y calcula, calcula si contarlo. No, creo que le da un poco de
30:12vergüenza. Encuentro vergüenza por primera vez en sus palabras. La Moni, que adivina siempre los diálogos de las películas porque tiene sexto sentido de esposa bruja como todas las esposas, se anima a susurrarme. Lo obligaban a comerse a los muertos, capaz. Y tiene razón, no del todo, pero la tiene porque la graduación de la escuela de sicarios requería, perdón por la descripción gráfica, porque muchos de ustedes miran esto mientras comen, pero incluía abrir el pecho del cadáver de la víctima, tomar el corazón con las manos y propinarle un mordisco grotesco al
30:49músculo palpitante. ¿Sabes? Los mayas también se comían los corazones, dicen los estudiosos, y los guaraníes, pero no lo hacían por salvajes. Los primeros lo hacían porque estaban convencidos de que el sacrificio mantenía el sol andando y los segundos porque querían quitarle al enemigo caído toda la valentía y toda la fuerza, porque incluso ante el enemigo mostraban respeto. Yo recuerdo haber leído sobre eso cuando era chico y y haber estado muy impactado porque me parecía barbárico, pero pensar que 500 años más tarde a un muchacho en el Ecuador lo van a obligar a comerse un
31:28corazón para que aprenda a convertirse en sicario, me parece que esa es la verdadera involución, que esa es la verdadera barbarie. Eso es lo que nunca sacamos en las noticias, porque si lo sacáramos nos deprimiríamos todos colectivamente y en lugar de andar unos cuantos con depresión haríamos fila en la consulta de mi psicóloga. Por eso solo hablamos de lo que pasa después de las escuelas de sicarios, es decir, del resultado de los muertos. Y nos dedicamos los periodistas a contar muertos y decimos, "Van 5000, van 6,000, van 7000, van 8000." Uy, qué tragedia.
32:09Cuando la muerte salió de allí, el Ecuador ya estaba en una guerra con cada vez menos límites. No fue hace mucho. Y tal vez por eso impacta tanto mirar atrás y hallarnos tan descompuestos, porque hoy una incursión de sicarios en un hospital no suele ser una noticia. Es más, hoy los gerentes de hospital público son secuestrados, torturados, asesinados y abandonados en los sótanos de un hospital. Y ni siquiera sí, ni siquiera con ese hecho execrable llega a las noticias. Pero hace unos pocos años, muy poquitos, los noticiarios hablaban de él tras el
32:47ingreso de siete sicarios a un centro de salud en Santo Domingo. Si lo buscas Siete sicarios, centro de salud, hospital Santo Domingo, te va a salir. Yo vi el video, lo vi varias veces, un video de TC donde una presentadora anuncia que TC ha obtenido unas imágenes exclusivas que muestran cómo entran los sicarios. Y efectivamente se ve a los sicarios, pero no tienen pinta de sicarios porque van vestidos de policía. La idea fue de la muerte, que había recibido la orden de fito de quebrara a un criminal que había quedado malherido
33:19y estaba custodiado por policías dentro del hospital. Así que se le ocurrió la idea de llegar vestido como policía y consiguió uniformes de policía y dio órdenes a sus seis compañeros de entrar sin llamar la atención, sin hacer visaje, dice él en sus propias palabras, para fingir que se llevarían al enfermo a un traslado ordenado por la justicia. Somos la ley, no somos visajosos, les decía la muerte en un discurso previo como el que, supongo yo, dan los entrenadores de un equipo antes de un partido. Y veo la escena hoy y me
33:50recorre un escalofrío porque tuvimos que haberla visto hace unos años y no nos dimos cuenta. Quiero decir, es muy probable que yo haya visto esas imágenes haciendo periodismo y que haya visto ese reportaje y no se me haya helado el corazón. que la Moni me las haya comentado en una de nuestras interminables quejas sobre la constante degradación de la nación y no hayamos dicho, "Hay que irnos de aquí o hay que hacer algo o hay que arreglar irremediablemente este país." Porque no es sino hasta que leo la entrada de este
34:21diario que tengo la sensación de que vamos perdiendo la guerra. Porque un país que no le quita el crimen organizado del control de las escuelas y los hospitales en realidad ya no es un país. Incluso la muerte lo sabe. Lejos en una cárcel mexicana donde convive con hombres de Jalisco y Sinaloa y los salvadoreños de la Mara Salvatrucha. Él sabe que el Ecuador es un infierno donde ya lo ha reemplazado otro muchacho, apenas mayor de edad, dispuesto a ganar los $,000 mensuales por estar disponibles 247 para el llamado a la muerte. Eso es lo que gana
35:01un sicario de la organización. $,000 mensuales por liquidar a tantos inocentes y multiplicar tantos huérfanos y dejar tantas viudas como se le pida y se le ordene. Esos somos. Un país donde solo los sicarios consiguen empleo. Yo soy Anderson Boscán, esto es Café Aposta. Bienvenidos.